Pasamos una cantidad increíble de tiempo luchando con nuestra propia mente. Si eres como la mayoría, conoces bien esa batalla interna contra pensamientos ansiosos, recuerdos dolorosos o esa voz crítica que nunca parece callar. Nuestro instinto nos dice que tratemos estos problemas internos como si fueran externos: si algo está roto, hay que arreglarlo; si algo duele, hay que eliminarlo. Lo irónico es que esta mente, diseñada para resolver problemas y mantenernos a salvo, a menudo se convierte en la fuente de nuestro propio sufrimiento.
Pero, ¿qué pasa cuando esa lógica no funciona? ¿Qué sucede cuando, mientras más intentas "pensar en positivo" o "dejar de sentirte mal", más atrapado te sientes? Esta lucha es agotadora y contraproducente. Justo aquí es donde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, por sus siglas en inglés, que se pronuncia como la palabra "act") ofrece un cambio de perspectiva radical, y hay una buena razón para ello: en su núcleo, ACT es una terapia conductual que se trata de tomar acción (to act) guiada por tus valores. Este enfoque moderno no busca eliminar el dolor, sino cambiar nuestra relación con él.
Prepárate, porque las siguientes cinco ideas, basadas en los principios de ACT, probablemente chocarán con todo lo que creías saber sobre el bienestar mental. Son verdades incómodas, pero profundamente liberadoras.
Primera Verdad: Tu Mente No es tu Amiga (Pero Tampoco tu Enemiga)
La Terapia ACT nos presenta una idea fundamental: la raíz de nuestro sufrimiento psicológico es el propio lenguaje humano. Por un lado, esta increíble herramienta nos permite planificar el futuro, aprender del pasado, crear arte y construir civilizaciones. Es una bendición.
Pero esa misma capacidad tiene un lado oscuro. El lenguaje nos permite revivir un dolor pasado una y otra vez, como si estuviera sucediendo ahora. Nos permite crear escenarios aterradores sobre el futuro y preocuparnos por cosas que quizás nunca sucedan. Nos da la habilidad de juzgarnos a nosotros mismos con una dureza que nunca usaríamos con un amigo. Es una espada de doble filo: la misma herramienta que nos ayuda a construir el mundo exterior es la que nos atrapa en nuestro mundo interior.
Entender esto es liberador. La meta ya no es forzar a tu mente a ser "positiva", una batalla que está perdida de antemano. En cambio, el objetivo es aprender a manejar esta poderosa herramienta con más habilidad, reconociendo tanto su utilidad como su potencial para causar sufrimiento.
"Tu mente no es tu amiga, y tampoco es tu enemiga."
Segunda Verdad: Intentar "Eliminar" los Malos Sentimientos es el Verdadero Problema
Casi por instinto, cuando sentimos algo desagradable —ansiedad, tristeza, culpa—, nuestra primera reacción es intentar deshacernos de ello. A esto, ACT le llama evitación experiencial: la lucha constante por suprimir, controlar o eliminar pensamientos y sentimientos que no nos gustan. Es una agenda de control emocional que, paradójicamente, es la verdadera fuente de muchos de nuestros trastornos. La esencia de un trastorno de ansiedad no es la ansiedad en sí (una emoción humana normal), sino una "vida dominada por el intento de evitar o deshacerse de la ansiedad".
Para ilustrar el costo de esta batalla, los terapeutas de ACT a veces usan la metáfora de "Empujar el Portapapeles". Imagina que un terapeuta te da un portapapeles que representa todos tus sentimientos dolorosos y te pide que lo empujes con todas tus fuerzas para alejarlo, mientras él empuja desde el otro lado. ¿Qué sucede? Estás agotando una enorme cantidad de energía, tus músculos están tensos y, lo más importante, estás tan concentrado en esa lucha que no puedes conectar con el terapeuta, ni ver la habitación, ni hacer ninguna otra cosa. Estás completamente atrapado.
Muchos creen que la alternativa es simplemente "aguantar" el dolor, como socializar apretando los dientes a pesar de la ansiedad. Sin embargo, desde la perspectiva de ACT, esto es solo tolerancia, no aceptación. La tolerancia sigue siendo una forma sutil de lucha, porque la agenda de fondo sigue siendo deshacerse del sentimiento. La verdadera libertad no viene de tolerar el dolor, sino de "dejar caer la lucha" y permitir que esos sentimientos estén ahí. Esto no significa que te gusten, solo que dejas de gastar tu energía en una guerra inútil, liberándola para construir la vida que de verdad quieres.
Tercera Verdad: Olvida si tus Pensamientos son "Verdaderos". Pregúntate si son "Útiles".
Tradicionalmente, muchas terapias se centran en debatir con los pensamientos "irracionales" para demostrar que son falsos. ACT toma un camino completamente diferente. Introduce el criterio de la viabilidad (workability). La pregunta clave no es "¿Es este pensamiento cierto?", sino "¿Engancharte con este pensamiento te ayuda a tener la vida que quieres?".
Imagina a una clienta que insiste: "Soy gorda". Un terapeuta tradicional podría empezar un debate sobre su peso real o sus distorsiones cognitivas. Un terapeuta de ACT, en cambio, evitaría por completo esa discusión y preguntaría: "Cuando te enganchas con el pensamiento 'soy gorda', ¿qué pasa después?". La clienta podría responder: "Me siento asqueada, me deprimo". El terapeuta continuaría: "¿Y qué haces cuando te sientes así?". "Me siento en el sillón a ver la tele y como helado".
El punto es claro: independientemente de si el pensamiento es "verdadero" o "falso", engancharse con él la lleva a actuar de formas que la alejan de sus valores de salud. El pensamiento no es útil.
"Con este enfoque, lo que nos interesa no es si un pensamiento es verdadero o falso, sino si es útil. Cuando ese pensamiento aparece en tu cabeza, ¿te ayuda engancharte en él?"
Cuarta Verdad: Deja de Perseguir la Autoestima. Practica la Autoaceptación en su Lugar.
Nuestra cultura está obsesionada con la autoestima, que generalmente se define como "pensar positivamente sobre uno mismo". La lógica de ACT sugiere que esto puede ser otra trampa. Fusionarnos incluso con un autoconcepto positivo, como "soy una madre maravillosa", nos hace frágiles ante la crítica y nos puede desconectar de la realidad cuando cometemos errores (porque todos los cometemos).
En el "Ejercicio del Yo Bueno/Yo Malo", un terapeuta le pide a una clienta que escriba sus autojuicios negativos en un lado de una tarjeta ("soy tonta", "soy gorda") y los positivos en el otro ("soy inteligente", "soy amable"). Luego, le pide que sostenga la tarjeta frente a su cara. Ya sea que mire el lado "malo" o el "bueno", el resultado es el mismo: la tarjeta bloquea su visión del mundo y su conexión con el terapeuta.
La verdadera solución no es cambiar una historia "mala" por una "buena", sino aprender a no "fusionarse" con ninguna descripción de uno mismo. Cuando la clienta baja la tarjeta a su regazo, sin importar qué lado esté hacia arriba, puede volver a conectar. El objetivo no es tener una mejor historia sobre quién eres, sino no dejar que ninguna historia, por positiva que sea, domine tus acciones. La autoaceptación, desde esta perspectiva, no es un pensamiento positivo que debas creer, sino la habilidad de observar todos tus autojuicios —buenos y malos— sin quedar atrapado en ellos, una habilidad que se practica y se fortalece.
Quinta Verdad: Enfócate en tus Valores, no Solo en tus Metas
ACT hace una distinción crucial entre valores y metas, una que puede cambiar por completo tu vida.
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Metas: Son destinos que se pueden alcanzar y tachar de una lista. Ejemplos: casarse, conseguir un ascenso, comprar una casa. Una vez que llegas, la meta se acaba.
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Valores: Son direcciones, como los puntos cardinales en una brújula. Ejemplos: ser cariñoso, ser honesto, ser creativo. No puedes "alcanzar" el ser cariñoso; es una cualidad que eliges vivir en cada momento.
La "Metáfora de la Brújula" lo ilustra muy bien. Imagina que tu valor es viajar hacia el Oeste. Puedes ponerte muchas metas en ese camino: visitar un bosque, llegar a alguna ciudad. Pero nunca "llegarás" al Oeste. No importa qué tan lejos viajes, siempre habrá más Oeste por recorrer. Los valores te dan una dirección constante.
La "Metáfora de los Dos Niños en el Coche" demuestra por qué este enfoque es más gratificante. Imagina a dos niños en un viaje de tres horas a Disneylandia. Uno de ellos pregunta cada cinco minutos: "¿Ya llegamos?". Está tenso, frustrado y hace el viaje miserable para todos. El otro niño mira por la ventana, saluda a otros coches y observa con curiosidad el paisaje. Ambos llegan a Disneylandia al mismo tiempo, pero solo uno disfrutó del viaje. Una vida centrada en metas es como el primer niño; una vida guiada por valores es como el segundo, encontrando significado y plenitud en el viaje mismo.
Conclusión: Soltar la Cuerda
El mensaje central de ACT se resume en el concepto de flexibilidad psicológica: la habilidad de "estar presente, abrirse y hacer lo que importa". Imagina que estás en un juego de tira y afloja con un monstruo enorme y feo. Entre tú y el monstruo hay un abismo sin fondo. El monstruo representa todos tus pensamientos y sentimientos dolorosos. Estás tirando de la cuerda con todas tus fuerzas, pero el monstruo es más fuerte y poco a poco te arrastra hacia el borde. La solución que se te ocurre es tirar aún más fuerte, pero eso solo te agota y te acerca más al abismo.
Estas cinco verdades nos invitan a ver que la lucha es el problema. Nos retan a dejar de tirar y empezar a vivir, con todo el dolor y toda la alegría que eso implica. Así que, para terminar, te dejo con una pregunta:
¿Y si la solución no fuera tirar más fuerte de la cuerda en esta guerra contra el monstruo de tu mente, sino simplemente soltarla y usar esa energía para caminar en la dirección que realmente te importa, guiado por tus valores?